About: Una niña rara… rara.

Natita, Natalia, Nata, kerynha o como queráis llamarla, nació un día de febrero allá por el año 1988 en un hospital de Santiago DC (de Compostela, claro).

Ya desde pequeña era rara… rara, traía a sus abuelas de cabeza (que se preguntaban a quién habría salido esta niña, si sus padres habían sido muy tranquilitos) y hacía preguntas incomodas que se le pasaban por la cabeza sin pensarlas mucho (como todos los niños, supongo).

Los veranos los pasaba mayormente en las casas de sus abuelos y siendo la única niña a kilómetros a la redonda, se las apañaba como podía para pasar los largos días veraniegos. Tanto se podía pasar el día delante de la tele viendo Sailor Moon, Punky Bruster y compañía, como cuidando los corderitos de uno de sus abuelos, haciendo peleas de cabezas con el otro, desintonizando y volviendo a sintonizar los canales de la tele, haciendo todas las operaciones de las instrucciones de la calculadora o en el monte en plan niña salvaje paseando con sus perros.

Unas Navidades le pidió a Papá Noel (a los Reyes Magos no les pedía nunca nada, que venían muy tarde) un telescopio y un microscopio, pero usó mucho más el microscopio… hasta que acabó con las muestras que traía el aparato, se le dio por cortarse en un dedo, analizar la sangre, y no vio nada, ahi supo que la biologia no era lo suyo.

Durante años cuando alguien le preguntaba que qué quería ser de mayor contestaba que científica, le gustaba el rollo de la bata blanca en el laboratorio, pero no pasó de ahí.

La primera vez que usó un teléfono móvil (un ladrillo más grande que su cabeza, que había comprado su abuelo cuando aún existía Moviline) en un fin de semana en la playa con su madre y su abuela se emocionó por el avance de las tecnologías, pero no fue hasta los 12 años que se le ocurrió preguntarle a su madre quienes hacían los móviles, a lo que la madre respondió que suponía que los ingenieros de Telecomunicación, y nuestra pequeña heroína decidió que lo suyo era ser “teleco”. [TRUE STORY]

Actualmente la niña lo intenta, no vamos a decir que no, pero la salida no se ve más cerca ni aunque cambiemos de gafas. Este último curso de Erasmus ha ayudado bastante, tanto en la carrera como para hacer crecer un poco a la niña, que ya podría ser llamada jovencita, pero que en el fondo, sigue siendo una niña rara… rara.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.